Sobre Nosotros y como conocer este método
Desde hace mucho tiempo sentí una profunda conexión con todo aquello que va más allá de lo físico. El mundo espiritual siempre despertó en mí una curiosidad especial, una necesidad de comprender el equilibrio entre el cuerpo, la mente y la energía. Fue a través de las enseñanzas de Gerardo Schmedling que comencé a abrir mi visión, entendiendo que somos mucho más que materia, que nuestras emociones, pensamientos y energía influyen directamente en nuestro bienestar.
Con el tiempo, ese interés se transformó en búsqueda, y esa búsqueda me llevó al Biomagnetismo. Me llamó profundamente la atención por sus múltiples beneficios y por su manera de trabajar el cuerpo de forma natural, respetuosa y equilibrada. Descubrí que no solo actúa a nivel físico, sino también emocional y energético, ayudando a restablecer la armonía interna.
Una de mis mayores inspiraciones en este camino, fue el Dr. Goiz Durán, quien desarrolló esta técnica que aprendí, con una visión integradora del ser humano. Su enfoque, basado en la relación entre los pares biomagnéticos y las emociones, resonó profundamente conmigo, ya que comprendí que muchas de nuestras dolencias tienen un origen emocional que necesita ser atendido.
Llegar al Biomagnetismo no fue una casualidad, sino una respuesta a esa inquietud interna que siempre me acompañó. Hoy lo veo como un camino de aprendizaje, de crecimiento y, sobre todo, de servicio: una herramienta que me permite acompañar a otros en sus procesos de equilibrio, bienestar y conexión consigo mismos.
Este mismo Sentir me ha traído hasta aquí al desarrollar este método para poderlo compartir, enseñando a otros que al igual que yo, han descubierto que Sanar es un proceso de Evolución y reconocimiento de nuestra propia Consciencia.
Cote Pomares.
Desde muy joven sentí una gran motivación por ayudar a los demás. A lo largo de los años he acompañado en sus procesos de sanación a muchas personas, asesorándoles con remedios naturales, practicando sesiones de Reiki y otras terapias alternativas. Todas esas vivencias han ido dando forma a mi camino.
No siempre fue así, pero hoy día para mí es claro que todo está conectado. En los años que atendí mi herbolario, tuve la oportunidad de aprender que para estar saludable, debíamos cuidar y encontrar el balance entre “Cuerpo, Mente y Espíritu”. Si alguno estaba en desequilibrio, repercutía en lo demás, originando los síntomas de la enfermedad.
Aunque conocía a personas que hacían tratamientos con esta técnica, el biomagnetismo llegó a mi vida gracias a Cote. Él me enseñó cómo con esta terapia, no solo trabajamos sobre los síntomas físicos, sino que podemos encontrar el origen de los problemas, devolviendo al organismo su equilibrio natural. Tan pronto inicié mi formación con Cote, sentí que había encontrado la pieza que me faltaba, no solo para mi propia sanación y bienestar, sino para completar mi propósito de ayudar a otros de manera integral: mente, emociones y bienestar físico.
Este método me cautivó por que enseña la capacidad de escuchar al cuerpo, de respetar sus tiempos y de entender que cada persona es única. Es fascinante cómo a través de los imanes, se crea una conexión sutil pero poderosa que permite armonizar el PH del cuerpo y favorecer su propio proceso de sanación. Me maravilló saber que para sanar el cuerpo físico no es imprescindible la presencia física y aunque mediante Reiki lo hice muchas veces, el poder hacer los tratamientos de biomagnetismo a distancia, ampliaba enormemente las posibilidades de ayudar a sanar, aportando bienestar físico sin límites de espacio ni tiempo.
Hoy en día, el biomagnetismo se ha convertido en parte integral de mi rutina, tanto para mí misma, como de un servicio de amor para con los demás.
Viera Slysarenko.
Mi iniciación en el mundo del Biomagnetismo se dio por una mezcla de curiosidad y un profundo deseo de comprender y ayudar.
Todo comenzó por mi pareja. Siempre escuchaba cómo sus clientes hablaban de los resultados con entusiasmo, agradecimiento y, en muchos casos, con una sensación de alivio que iba más allá de lo físico. Eso despertó en mí una inquietud muy fuerte: quería entender realmente a qué se dedicaba, qué había detrás de todo eso que generaba tanto bienestar en las personas.
A medida que fui implicándome más, descubrí algo que me fascinó: El Biomagnetismo no utiliza medicamentos, porque se fundamenta en el hecho de que el cuerpo puede equilibrarse y sanar de forma natural. Sentí que conectaba con una forma de ver la salud más consciente, más respetuosa y alineada con lo que yo buscaba.
Otro aspecto que me motivó mucho fue darme cuenta de que yo también podía aprenderlo. No era necesario tener conocimientos médicos previos, lo cual lo hacía accesible y cercano. Eso me dio confianza y me impulsó a dar el paso, a abrirme a este aprendizaje con ilusión y para ello, me formé en Biomagnetismo Holístico.
Además, me llamó especialmente la atención la posibilidad de trabajar a distancia. El darme cuenta que se podía tratar sin hacerlo presencialmente y descubrir que la persona mejoraba su salud me pareció increíble.
Pero, sin duda, lo que terminó de convencerme fue el poder de ayudar a las personas que más quiero. El Biomagnetismo me ofrecía una herramienta para cuidar de mis seres queridos, para estar ahí de una manera más activa y consciente en su bienestar.
Así fue como este camino comenzó para mí: desde la curiosidad, el amor y el deseo de comprender… hasta convertirse en una parte importante de mi vida.
Gloria Expósito.